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viernes, 1 de mayo de 2015

Secretos para una Relación Sexual Satisfactoria



TALLER INTENSIVO

Secretos para una
Relación Sexual Satisfactoria

Ricardo A. Badani ofrece un Taller Intensivo donde podrás despejar todas tus dudas y dejar atrás todos aquellos mitos que inhiben o dañan tu sexualidad.

¡Todos los secretos para llevar una vida sexual sana, satisfactoria y sin prejuicios!

Dirigido: Varones Mayores
Costo: S/.150.00
Día: Viernes 17 de Mayo, 2015
Lugar: Miraflores
Hora: 7-9 pm

CUPOS LIMITADOS

Puede revisar el Evento en 
 Evento en Facebook


jueves, 9 de enero de 2014

Diferencias físicas entre Hombre y Mujer




     Diariamente escuchamos la absurda cantinela de que hombres y mujeres somos iguales... Esto, definitivamente, ¡no es así! Lo que tenemos en común hombres y mujeres es, básicamente, ser miembros de la raza humana; por lo demás, no somos iguales, ¡somos complementarios!

     Viendo el cuerpo de la mujer y del hombre, las diferencias son abismales, desde los huesos que en el hombre son más porosos, más gruesos, más resistentes; en la piel, el PH es distinto, la textura misma, por lo tanto, es distinta; los vasos linfáticos y sanguíneos son de mayor calibre en la mujer; el sistema nervioso posee más polisensores (que registran sensaciones y placer) en la mujer, y muchos más nociperceptores (que registran dolor) en el hombre; el sistema inmunológico de la mujer es mucho más fuerte que el del hombre, con lo cual tiene mayor resistencia y hasta inmunidad a determinadas enfermedades; el aparato sensorial de la mujer es mucho más fino, más agudo que el del hombre con lo cual una mujer puede sentir más, discernir más colores, más sonidos, más olores... y así podríamos continuar, sistema por sistema, función por función, parte por parte del cuerpo. Hay una diferencia radical entre hombre y mujer.

     En el mismo cerebro hay una diferencia muy marcada, y aquí está uno de los puntos más críticos.



     Visualicemos las dos mitades del cerebro como si fueran dos secciones de una gran empresa e imaginemos que el lado izquierdo es el departamento que recibe la información y, el derecho es el que la retransmite. Léase, por el lado izquierdo recibimos los datos sensoriales y por el derecho nos expresamos.

     Para que estos departamentos se comuniquen necesitamos líneas de teléfono, es decir, los teléfonos internos de la oficina. En el caso de la mujer, hay entre cuatro y ocho veces más líneas de comunicación (el cuerpo calloso) que en el hombre, es decir, que por el sólo hecho de ser mujer, su cerebro transmite sus sentimientos y los verbaliza en forma mucho más rápida. Pero la oficina también necesita un centro de control (la cresta del hipotálamo), que en el cerebro del hombre es entre doce y dieciséis veces mayor que el de la mujer, con lo cual el hombre tiene un mayor control y tiene una mayor abstracción.

     Estas diferencias son notorias y las podemos ver fácilmente en los niños pequeños cuando recién entran al colegio, ya que muestran una clara desemejanza por sexo...

     Las niñas, aprenden inmediatamente todo lo que es letras –hablar y escribir–, a una velocidad muy superior que el niño; mientras tanto, el varón, en el campo de las matemáticas, geometría y sobre todo, lo que implique abstracción, saca una ventaja bárbara sobre el sexo femenino. Esto también tiene que ver, según se ha demostrado, con la fisiología del cerebro.

     Lo más terrible de esta situación es que, a pesar de que las diferencias son innegables, marcadas y visibles, se haya llegado a tal punto de ceguera ¡que se las niega rotundamente!

     Con solamente ver a un hombre y a una mujer, la diferencia es evidente; sin embargo, hoy en día, nos esforzamos en cerrar los ojos y decir: «¡No! ¡Somos iguales! ¡Una mujer puede hacer lo mismo que un hombre!» y se suele añadir: «¡Y la mujer puede hacerlo mucho mejor!» (Con lo que se invalida, de hecho, la misma igualdad que se aparenta pretender).

     No niego que una mujer sea capaz de realizar una serie de funciones que tradicionalmente hacía sólo el hombre, y que, a su vez, el hombre puede realizar funciones tradicionalmente femeninas; pero lo importante, es no caer en una competencia sin sentido que destroza a nuestra sociedad con una lucha absurda, en la cual parecería que estuviéramos en la ridículamente inmadura actitud de «¡te pruebo que yo puedo más que tú!», en vez de trabajar juntos y hacerlo cada vez mejor.

miércoles, 27 de noviembre de 2013

¿Qué es realmente la Pornografía?



Se suele definir la pornografía como la descripción obscena en obra, palabra, imagen o sonido y, se define la obscenidad, como lo que hace referencia al sexo de un modo malicioso o grosero; esto implicaría que hemos de llamar pornográfico a todo material –escrito, gráfico, audible, físico o de multimedia– que describa la sexualidad “con un carácter malicioso o grosero”. Esto, de por sí, ya es bastante discutible (como veremos más adelante), pero comencemos por analizarlo, recordando bien los términos que hemos utilizado: Primero, la pornografía es una descripción y, segundo, la pornografía es “obscena”.

Ante todo: la descripción de una cosa, no es la cosa misma; por lo tanto, el sexo y los hechos de la sexualidad no son pornografía, aunque pueda serlo su descripción; desgraciadamente, muchas personas incultas o prejuiciadas tienden a confundir sexualidad con pornografía.

Además, la descripción de actos sexuales o cosas tocantes a la sexualidad, si no es obscena, maliciosa o grosera, no es pornografía. Y es aquí donde suelen diferir las opiniones, porque la apreciación de si hay obscenidad es totalmente subjetiva ya que no existe un criterio único de lo grosero y lo malicioso, dado que estas cualidades no son algo absoluto, sino que provienen de una interpretación personal y de un (supuesto) consenso social, o sea, de que haya un número suficiente de personas –y algunas de ellas lo bastante calificadas– que coincidan en tal interpretación.

Lo dicho hasta aquí ya plantea la interesante cuestión de los casos límite...

Supongamos que se nos presenta una obra como El Satiricón de Petronio, El Decamerón de Boccaccio, Sor Monika de Hoffmann, Fanny Hill de Cleland, o Lolita de Nabokov (por citar únicamente obras literarias) y supongamos que hay división de opiniones con respecto a si el libro puede considerarse o no pornográfico… ¿Quién será lo bastante calificado para zanjar la cuestión? Si los que están a favor presentan un experto, los que están en contra presentarán otro con más títulos y así sucesivamente. En la práctica, el conflicto será decidido por quienes tengan la sartén por el mango, es decir, por quienes ostenten el Poder Público, esto es, por el Estado. En efecto, ocurre a menudo que el Poder Público, considerándose como el “intérprete social autorizado”, decide arbitrariamente lo que es pornografía y lo que no lo es. Y el Poder Público justifica su actuación aduciendo razones muy válidas y serias, como son la protección de menores y de la moral social en general, frente a los efectos negativos de una representación maliciosa y grosera de los hechos sexuales.

Dejando aparte los casos dudosos y difíciles, en los que intervienen además problemas tan delicados como el de la libertad de expresión del artista, todo el mundo convendrá en que es correcto y adecuado que el Poder Público se reserve un margen de actuación frente a posibles obras pornográficas; pero ocurre a menudo que el Poder Público no refleja fielmente el consenso social, sino que aparece mediatizado por otros intereses, generalmente políticos o económicos. Esto se produce tanto a favor, como en contra de lo que se supone como pornografía, según el Gobierno de turno y sus intereses.

Pero, la realidad del término es que “Pornografía” es una palabra de origen griego que inicialmente significaba “Escritos de las Prostitutas”, refiriéndose a los gráficos y escritos (“graphein”) que las prostitutas (“porne”) mostraban a sus clientes, no sólo para excitarlos, sino para instruirlos, en especial en el caso de jóvenes que recién llegaban a la pubertad y se iniciaban en el contacto sexual. Para ponerlo más claro: Pornografía, inicialmente, no era otra cosa que los Manuales Sexuales de los Griegos, pudiendo, por tanto, extenderse el término al KamaSutra hindú, El Jardín Perfumado árabe... y los escritos de sexólogos actuales como Masters y Johnson, Kinsey, Hooper y demás. Lo que ocurre es que los Moralistas convirtieron esta palabra –así como tantas otras– en un despectivo para condenar lo sexual... lo cual, aparte de semánticamente incorrecto, es neurótico y hasta inmoral.

En realidad, la idea de los enfermos Moralistas es disponer de un término para lanzar a quienes se atreven a mostrar lo sexual abiertamente, pues la calificación de “Pornógrafo” implica una automática condena social (que puede llegar hasta la persecución legal).


domingo, 20 de octubre de 2013

Obscenidad

     
La definición de obscenidad  difiere entre las diversas culturas; entre las distintas comunidades dentro de la misma cultura; e incluso, entre los individuos de esas mismas comunidades.



Entonces... ¿Qué es, en concreto, lo que llamamos Obsceno?

     Se define la obscenidad como lo que hace referencia al sexo de un modo malicioso o grosero. Esta definición de obscenidad corresponde a una transformación de su uso, ya que la palabra procede del latín y significaba, originariamente, "lo que está fuera de escena" (es decir, fuera de lugar), o sea, lo socialmente incorrecto.
 
     Sin embargo, la definición tiene el mérito de enseñarnos que no es obsceno el referirse al sexo, ya sea de palabra, por escrito o en imagen, sino el hacerlo de una manera maliciosa o grosera.
 
     Bien es cierto que la malicia y la grosería siempre deberían considerarse como incorrecciones sociales, pero mucha gente toma el rábano por las hojas y tiende a confundir la obscenidad con la simple mención de la sexualidad o, ya en el colmo de la confusión mental, con la sexualidad misma.
Las diversas culturas han producido leyes que definen lo que es considerado obsceno para ellas. La censura se usa, a menudo, para intentar suprimir o controlar los materiales que resultan "obscenos" según esas definiciones.

     Los usos sociales no sólo varían según las épocas, sino –incluso– según el grupo social y cultural que se considere.

     Por esto, es sumamente importante tomar siempre en cuenta que la apreciación del grado de malicia o grosería es algo sumamente variable, que depende de múltiples factores.

     Por consiguiente, la obscenidad no es una cualidad propia de las cosas, sino un juicio muy subjetivo de quienes las ven, oyen y juzgan.

     De todos modos, salta a la vista que dicho juicio no es una opinión como las demás, como la que pueda emitirse –por ejemplo– acerca de las cualidades de un vino. Cuando se juzga obscena una cosa, tal apreciación suele ir acompañada de una fuerte reacción emocional, llamada indignación.

     Tal indignación puede presentar síntomas como congestión de las facciones, voz ronca, respiración dificultosa entorpeciendo la pronunciación y puños fuertemente apretados.

     Esta reacción a veces culmina en un acto de agresión contra la cosa obscena o la persona que haya cometido una obscenidad.
 

Debido a que el concepto de obscenidad está a menudo mal definido, puede ser usado como herramienta política para restringir la libertad de expresión. Así, la definición de obscenidad puede ser un tema que afecte a los derechos fundamentales de la persona.


     Por otra parte, es bien sabido que hay personas particularmente sensibles (o traumadas), que descubren obscenidad en objetos, libros, imágenes y comportamientos que para otros no presentan nada de particular.

     La reacción agresiva frente a un estímulo de tipo sexual, nos revela –concretamente– que las personas que actúan así sufren de un complejo sadomasoquista, que satisfacen atacando con furia aquellos estímulos sexuales a los que en realidad temen.

     No sólo sufren, sino que, además, buscan (y siempre encuentran) continuas oportunidades para seguir "sufriendo" la intolerable ofensa que –según ellos– les representa la obscenidad y, en lugar de encontrar la descarga nerviosa en un orgasmo, la buscan en un acto violento.

     Esta analogía es particularmente clara en el caso de los "indignados" que arrojan tinta sobre el objeto obsceno, o rasgan en dos la publicación obscena, o le prenden fuego; en todos esos actos podemos contemplar otros tantos sustitutivos simbólicos del coito con violencia.


sábado, 27 de julio de 2013

El Lado Femenino... ¿Del Hombre?

Pareja vestida igual, moda unisex.
      Hoy en día escuchamos hablar mucho —demasiado, diríamos nosotros— del “lado femenino del Hombre” y el “lado masculino de la Mujer”, los cuales se insiste que deberían ser “desarrollados” en nuestra moderna Civilización Unisex en que, en aras de una supuesta “igualdad entre los sexos”, se está pasando totalmente por alto el hecho de que en la misma Naturaleza existen dos sexos bien definidos y diferenciados.
 
      Parte del problema es que aquí se está tomando “femenino” como sinónimo de “afectivo”. Esto sólo sería válido si reconocemos el hecho de que la mujer es básicamente afectiva (emocional), mientras el Hombre es evidentemente racional (intelectual)... cosa que ni muertos aceptarían los defensores del Culto Unisex (con su igualdad de los sexos) ni mucho menos las Feministas (con su preeminencia de la mujer), si bien estas últimas han acuñado la elegante salida de que el Hombre sería instintivo (y no intelectual) dejando de lado el que los instintos (tanto sexuales como de auto-conservación y, sobre todo, depredación) están tanto o más desarrollados en las mujeres que en los hombres.
  
 
      Al perderse los Modelos Tradicionales —que eran los Modelos Naturales, con Hombres fuertes y Mujeres placenteras— se ha producido una completa inversión, inculcándose desde pequeños a nuestros hijos e hijas los roles opuestos (para obtener la utópica “igualdad”) y obteniéndose así Mujeres demasiado “agresivas” para ser placenteras y Hombres tan “delicados” que son absolutamente incapaces de asumir sus responsabilidades de tales, tanto en el plano socio-económico como en lo familiar, lo personal... y, desgraciadamente, también en lo sexual.
 
      Estamos muy de acuerdo en que el Hombre no debería descuidar su aspecto afectivo (así como la mujer no debería descuidar su aspecto racional), pero creemos que sería muy saludable el darse alguna vez el tiempo de consultar el Diccionario (como lo hicimos nosotros) a fin de definir correctamente las cosas...
 
Definiciones de masculino, varonil, femenino y marica según la RAE.
      Vemos, así, que el Hombre que es realmente tal se caracteriza por su energía y firmeza, virtudes viriles que hoy por hoy se desprecian bajo el epíteto de “Machismo”. Si el Machismo es algo que logra que los hombres sean machos... ¡Por favor, seamos Machistas! Porque para las Mujeres que aún valoran el ser femeninas (esto es, delicadas y placenteras) es un verdadero y desesperante tormento el ver cada vez menos Hombres viriles debido a que a nuestros jóvenes se les castra psicológicamente desde la adolescencia, inculcándoles una conducta cada vez más insegura y afeminada... o no se atreven a serlo por temor a ser insultados, ridiculizados y rechazados por el medio.
 
      Nosotros preferimos las películas de antes, en que el héroe se jugaba la vida por rescatar a su amada, en vez de las películas actuales en que vemos —con cada vez mayor frecuencia— que, en las escenas finales, la heroína rescata al inútil hombre (al que se ha pasado insultando durante toda la película). Para ponerlo más claro... la Mujer prefiere vivir feliz al lado de un hombre que sea todo un Hombre y no terminar defendiendo (quizás hasta manteniendo) y haciendo de mamá del que debería haber sido su Esposo y protector.
 
      Por eso mismo, las mujeres orgullosas de su femineidad, no quieren imitar al Hombre, ni competir con él, sino estar a su lado como la “ayuda idónea” que se menciona en todos los Libros Sagrados, prefiriendo pedirles a los frágiles y afeminados “hombres” de hoy que, por favor, desarrollen...
 
El Lado Masculino del Hombre

 
Artículo publicado en
el Diario El Chato
el 21 de Mayo de 1999

 

jueves, 18 de julio de 2013

Eros y Thanatos

       Los impulsos creativo y destructivo han sido motores de la conducta humana desde tiempos inmemoriales, pero es Freud quien nos los hace ver con mayor claridad al definirlos para nosotros y explicarnos su función en la mente humana.
 
       Eros es el Impulso De Vida que busca el placer y se caracteriza por sus ansias expansivas, induciéndonos no sólo a la reproducción, sino a la creación –mental y física– en todas sus formas, llevándonos primariamente a satisfacer los instintos naturales y, en general, a sentir placer y disfrutar de la vida lo más posible.
 
       Thanatos, en cambio, es el Impulso De Muerte que conlleva la destrucción y se caracteriza por sus actitudes retractivas, buscando el retraimiento y la inactividad. Es la parte de nuestro ser que nos prepara para aceptar la inevitabilidad de la muerte… pero también lo que nos motiva a enfrentarla cuando las circunstancias de la vida se vuelven intolerables. Adicionalmente, es el impulso que nos lleva, primariamente, al aislamiento, la depresión y la violencia (que es la fuerza fuera de control), en contra de nosotros mismos o de los demás y, también, a la cólera, la indignación y la lucha por la supervivencia.
 
       Eros y Thanatos beben ambos de nuestras fuerzas volitivas –lo que Freud llamaría energía nerviosa– y se reparten la totalidad de las mismas, con lo cual toda energía no aprovechada por el Eros, pasa inmediatamente a reforzar el Thanatos (y viceversa), esto es, mientras más disfruta y mientras más placer tiene una persona, menos violenta es. Por lo tanto, sacrificar el Eros en aras del Thanatos, destruye el sano placer y toda esperanza de felicidad y, adicionalmente, estimula el aislamiento –hasta el extremo de la paranoia actual–, desata la violencia y corrompe totalmente las relaciones, al suprimir lo natural y reemplazarlo por perversiones morbosas.
 
       En términos psicológicos, lo que está ocurriendo es que nuestra sociedad desarrolla el Thanatos mientras reprime el Eros, se exacerba por todos los medios lo artificial y tóxico hasta niveles brutales en busca de emociones fuerteslo extremo, como se ha dado en llamar– mientras no sólo se deja de lado, sino hasta se rechaza y prohíbe lo natural. Éste es el origen del moderno estrés, que se presenta como un visible obstáculo para una sexualidad sana y placentera.
 
       Una persona que se halla bajo mucha tensión suele desarrollar úlceras, si es muy colérica suele tener problemas de hígado, si se halla oprimida por la angustia o los nervios puede desarrollar problemas cardiacos y cuando se deprime tiende a estar más accesible a todo tipo de enfermedades e infecciones porque sus defensas bajan, igualmente, una persona que mantiene el ánimo alto, tiene mejores posibilidades de mantener su salud. Parecería como si la mente le dijera al cuerpo "vale la pena vivir, vamos a disfrutar la vida" y ése es el secreto del Eros.
 
       Hace mucho tiempo, un discípulo de Freud, Wilhelm Reich, probó en forma práctica que cuando nos deprimimos, cuando nos aferra ese Thanatos, ese instinto destructivo, ese deseo de destruir todo, nuestros problemas aumentan.
 
       No digo que no existan problemas, lo importante es mantener la esperanza, esforzamos por pensar en forma positiva, por vivir cada día con una sonrisa y no dejar que nos hinchen el hígado o que nos tiren basura; con esto nuestra calidad de vida mejora, nos relacionamos mejor con los que nos rodean, podemos dar más amor a aquéllos que nos aman y podemos disfrutar de la vida en forma plena.
 
       Mohammed Narayan –poeta pakistaní, laureado internacionalmente– describe la globalizada y pervertida sociedad mundial de nuestros tiempos:
 
Algo enfermo debe haber en una sociedad que da amplia difusión al crimen y las diversas manifestaciones del sadismo y otras perversiones sexuales, pero oculta con temor los hechos básicos relativos a la procreación y a la ternura de los cuerpos que se aman.
 
       ¿Por qué es tan importante todo esto? ¿Acaso es necesario aprender erotismo? La pregunta se la hizo hace muchos siglos el autor del Kamasutra, que nos dice: "Lo que nos diferencia del animal es el hecho de poder crear arte... y el ser humano es el único que puede poner arte en hacer el amor".
 
       No perdamos de vista que el sexo es lo que nos da, en mucho, la alegría de vivir, la sexualidad es parte de nosotros mismos desde que nacemos, es algo natural, es parte de nuestra naturaleza humana.

jueves, 4 de julio de 2013

¡Despierta, Mujer!

 
Llevas demasiado tiempo confundida por los falsos valores del medio y decepcionada por los medio-hombres de hoy.

       Desgraciadamente, te han engañado vilmente, malacostumbrándote a pensar que todo lo que los Hombres quieren es herirte o aprovecharse de ti, mientras que la verdadera virilidad —el verdadero Machismo— únicamente busca gobernarte para poder protegerte... incluso de ti misma.
 
      El hombre—el auténtico Hombre— centra su hombría en proteger a los suyos... y aquí el punto clave es eso de “los suyos”; por lo tanto, si deseas hallarte bajo la protección de un Hombre, deberás comenzar por ser capaz de entregarte del todo, de ser totalmente suya... para siempre y sin condición alguna.

No puedes pedir un Compromiso Real si no comienzas por brindar una entrega total... en verdadero Amor
 
 

miércoles, 26 de junio de 2013

¿Es "mala" la Pornografía?


       Para comenzar, habría que recordar que el término –que viene de la antigua Grecia– no significa otra cosa que "aquello que muestra explícitamente lo sexual", aunque, en fechas recientes, se le ha querido también definir como "lo que busca excitar sexualmente", lo cual dificulta el uso del término pues lo hace depender de la persona que lo ve.
 
       Aquí –sin importar cuál de las dos definiciones se use– cabe preguntar: "¿Y qué tiene de malo?" ya que es absolutamente natural querer ver lo sexual y excitarse.
 
       Allí es donde aparecen los "moralistas" –esos castradores que quieren suprimir todo aquello que los tienta– intentando dar "Leyes Anti-Pornografía" que no son más que un reflejo de sus taras y limitaciones personales y que, de ser aprobadas, violarían la misma Constitución al lesionar los Derechos Ciudadanos (Libertad De Elección, Libertad De Expresión, Libertad De Creencia, Derecho Sobre El Propio Cuerpo, etc.) y condicionaría la Libertad a la aprobación de estos enfermos que quieren imponer sus neurosis a los demás.
  
      La Censura casi siempre está conformada por viejas frígidas y frustradas que intentan castrar a todos los hombres y volver a todas las mujeres tan amargadas como ellas y por cucufatos ridículos e impotentes que después se masturban a escondidas, recordando las mismas imágenes que ellos censuraron, supuestamente llenos de indignación pero, en realidad, muertos de ganas. Porque, después de que tan puritanamente censuran, siempre buscan las más abyectas desviaciones y se regodean a escondidas con las imágenes de su propio sadismo contra quienes cometieron el supuesto "delito", contra aquellos herejes que se atrevieron a declararse libres y elegir por sí mismos lo que preferían (aunque no les gustara a los capados Capos de la Censura).
 
       Ellos son quienes dictan lo que (según ellos) es moral y lo que no lo es o, para ser más exactos, lo que nos ordenan considerar moral o inmoral. Ellos son los que nos tratan a todos como tarados, aduciendo que nos "salvan de nosotros mismos". Y, por supuesto, se refugian en el anonimato.
 
      Y el Escudo de Armas de la Censura ostenta las enormes Tijeras del Censor y la Botella de la "Medicina Moral" (Veneno que primero aturde y luego mata ineludiblemente la Libertad), estando coronado por el Lema: "¡Ni lo Pienses!" y llevando, al pie, un desagradable cintillo con la malhadada Glosa: "Cuando queramos tu opinión... NOSOTROS te la daremos".
 
       Es interesante mencionar que, en los Estados Unidos, se hizo primero la Comisión Sobre Obscenidad Y Pornografía (bajo Johnson) y luego la Comisión Meese (bajo Reagan) con la finalidad expresa de "demostrar el peligro de la pornografía y proporcionar las bases para suprimirla"... y el resultado de ambas comisiones fue que "no se podía demostrar relación alguna entre la Pornografía y las neurosis y delitos sexuales". A pesar de esto, muchos Estados de ese país aumentaron sus restricciones, logrando disminuir significativamente la pornografía, mientras que tan sólo cuatro Estados –aceptando los resultados obtenidos– hicieron lo contrario. Es interesante notar que las estadísticas mostraron que en los cuatro Estados en que aumentó la Pornografía disminuyó significativamente el índice de violaciones, mientras que en los que la redujeron, el índice aumentó.
 
       Esto no es tan difícil de comprender... El neurótico sexual –en especial el violador– actúa así debido a tensión acumulada, la cual, cuando llega a determinado punto, se vuelve insoportable y lo hace pasar a la acción; la Pornografía proporciona una "válvula de escape" que permite que desfogue esa tensión en forma inocua, sin hacer daño a nadie.
 
       Y esto de "desfogar la tensión" –tan necesario en el mundo moderno– también es aplicable a la persona común, en especial si no tiene pareja sexual (porque, si la tiene, es un desperdicio... a menos que la vean juntos, máxime si ponen en práctica lo que ven).
 
       De modo que, por favor, no le hagan caso a los impotentes que quieren limitar nuestra sexualidad y, como diría Katja Aleman: "¡A gozar se ha dicho!".
 
 
 

miércoles, 19 de junio de 2013

Freud y la educación sexual


Freud y La Educación Sexual


       Sigmund Freud, padre de la Psicología moderna (y autoridad indiscutible en el tema), afirmaba que “la etiología (origen) de toda neurosis… es sexual”.

       Esto, concretamente, significa que nuestra ignorancia y las malas actitudes al respecto de lo sexual adquiridas en la niñez son las causas de nuestras depresiones, neurosis e infelicidad de adultos.

       La solución concreta que Freud daba para este problema era que, antes de la pubertad, los niños pudiesen ver (y tocar) los órganos sexuales de adultos bien desarrollados de ambos sexos, espectando muy de cerca una relación sexual completa y placentera entre los mismos, obteniendo respuestas francas a todas sus preguntas.

       Las pocas sociedades (como las de las islas polinésicas y las orientales) en que ha existido este tipo de libertad e información sexuales se hallaban —según testimonio de entendidos— verdaderamente libres de las neurosis que plagan nuestra sociedad… hasta que fueron invadidos y contaminados por los consabidos fariseos que convierten el placer sexual en “delito contra la moral”.

¿Nos atreveremos nosotros a ofrecer una Sexualidad sana a nuestros hijos?